Precalienta el horno a 220ºC (o 425ºF) y prepara una bandeja. Las patatas caramelizan mejor si se colocan directamente sobre la bandeja, pero puedes forrarla con papel de horno para facilitar la limpieza.
Pela los boniatos, lávalos bien y córtalos en bastones, como si fueran patatas fritas.
Coloca los boniatos en un bol junto con el resto de ingredientes y mézclalo todo bien (yo prefiero hacerlo con las manos).
Extiende los boniatos en la bandeja y hornea durante 20 minutos si los prefieres blanditos o 25 minutos si los quieres crujientes. Ten en cuenta que el tiempo puede variar según tu horno.
Notas
Para las sobras, guarda los boniatos en un recipiente hermético en la nevera y consérvalos entre 3 y 5 días.
Si quieres conservarlos más tiempo, congélalos en un recipiente hermético o bolsa de congelación. Duran hasta 3 meses.
Para recalentarlos, colócalos en el horno a 200ºC (400ºF) durante 5-10 minutos si están en la nevera, o 15-20 minutos si están congelados, sin necesidad de descongelar.