Trocea las frutas muy finitas (unos 2 ó 3 mm de grosor) con un cuchillo o con la ayuda de una mandolina.
Colócalas en las bandejas, mételas dentro de la deshidratadora y deshidrata a 45ºC ó 113ºF durante unas 6 horas o hasta que estén completamente secas. El tiempo puede variar en función de la fruta que utilices y del grosor. Si quieres que tarde menos tiempo, puedes deshidratarlas a 60 ó 65ºC, aunque no conservará todos los nutrientes.
Yo suelo conservarlas en una fiambrera a temperatura ambiente.