Echa el azúcar junto con 250 mililitros (1 taza) del agua en un cazo y cocina a fuego medio-alto removiendo hasta que el azúcar se haya disuelto. Deja enfriar la mezcla durante 10 minutos.
Mientras, exprime los limones. A mi me gusta colar el zumo de limón para evitar que las semillas y la pulpa pasen a la limonada, pero es opcional.
En una jarra de cristal echa el zumo de limón, la mezcla de azúcar y agua que hemos preparado en el paso anterior y el resto del agua (750 mililitros o 3 tazas) y remueve hasta que se hayan integrado.
Echa el hielo y sirve inmediatamente o deja reposar la limonada en la nevera hasta que esté bien fría (en ese caso echa el hielo justo antes de servirla).
Notas
Exprime los limones adecuadamente. Rueda los limones sobre una superficie dura antes de cortarlos y utilízalos a temperatura ambiente para obtener más zumo.
Ajusta el nivel de dulzura y acidez. Prueba la limonada para ajustarla a tu gusto. Agrega más zumo de limón si la prefieres más ácida o más azúcar si la prefieres más dulce más dulce.
Refrigera los ingredientes antes de mezclar. Para obtener una limonada bien fría, refrigera los limones, el azúcar y el agua antes de preparar la bebida.
Agrega hielo justo antes de servir. Para evitar diluir la limonada, añade los cubitos de hielo justo antes de servirla.
Puedes echar el agua fría. Lo ideal es calentar el agua y el azúcar para que esta se disuelva bien, pero no es imprescindible. Si echas el agua fría, agita bien la limonada antes de servir.