Echa el aceite en una sartén grande y caliéntalo a fuego medio-alto hasta que esté bien caliente.
Echa los granos de maíz en la sartén de manera uniforme.
Pon una tapa sobre la sartén, pero deja un pequeño hueco para que salga el vapor. A mí me gusta usar una tapa transparente, pero cualquier tapa sirve.
Escucharás cómo los granos de maíz empiezan a reventar. De vez en cuando, agita la sartén para asegurarte de que todos los granos se calienten por igual.
Cuando los estallidos de los granos disminuyan a unos pocos segundos entre uno y otro, retira la sartén del fuego. Es importante tener cuidado, ya que las palomitas pueden quemarse fácilmente en este punto.
Echa las palomitas en un bol grande y añade la sal. Luego, mezcla bien para asegurarte de que se haya distribuido uniformemente.
Notas
Guarda las palomitas en un recipiente hermético a temperatura ambiente y consúmelas en un par de días para que sigan crujientes.