Echamos los ingredientes del relleno en un cazo y lo ponemos a calentar a fuego fuerte. Cuando rompa a hervir bajamos a fuego medio-alto y dejamos cocinar durante unos 10 minutos hasta que la fruta esté hecha y el líquido se haya reducido un poco.
Echamos la mezcla en un recipiente para horno y reservamos.
Precalentamos el horno a 180ºC ó 355ºF.
Mientras echamos en un bol los copos de avena y la canela en polvo y calentamos en otro cazo el sirope y el azúcar hasta que ésta última se derrita. Echamos la mezcla de sirope y azúcar en el bol en el que teníamos los copos de avena y la canela y removemos hasta que estén bien integrados.
Echamos la capa de arriba sobre la mezcla de fruta.
Horneamos durante unos 10 ó 20 minutos o hasta que la parte de arriba se dore. El tiempo puede variar en función de cada horno.
Podéis servir el crumble caliente o frío. A nosotros nos gusta más frío y le añadimos un poco de leche para que esté más jugosito. Podéis recalentarlo sin problemas, aunque si se queda muy seco, añadid un poco de agua o leche vegetal.
Notas
* Nosotros usamos manzanas rojas, pero da igual el tipo de manzana. ** O cualquier endulzante natural. *** Si utilizáis copos de avena con un contenido en gluten menor de 20 ppm ó 20 mg/kg, será una receta apta para celíacos como indica el reglamento CE 41/2009. De todas formas, las personas con sensibilidad intensa al gluten pueden presentar síntomas por debajo de las 20 ppm, así que deberían tener en cuenta su nivel de tolerancia.