Lava las manzanas y trocéalas. Puedes pelarlas o no, tú decides.
Echa todos los ingredientes en el procesador de alimentos salvo la avena y bate durante unos segundos hasta que se forme una pasta. Si no tienes procesador, utiliza una batidora de vaso.
Echa la mitad de la avena y vuelve a batir hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
Pon el resto de la avena en un bol y mézclala con la masa. Si queda demasiado pegajosa, echa más avena. Si está demasiado seca, echa un poco de agua.
Haz galletas con tus manos de ½ cm de grosor (¼ de pulgada).
Coloca las galletas en la bandeja de la deshidratadora y deshidrátalas a 45ºC ó 113ºF durante 4 horas. Dales la vuelta y deshidrata durante unas 2 horas más. El tiempo es orientativo, dependiendo de tu deshidratadora y de los ingredientes que utilices, puede que necesites más o menos tiempo. Deja las galletas hasta que estén completamente hechas.
Notas
* Si los copos de avena tienen un contenido en gluten menor de 20 ppm ó 20 mg/kg son aptos para celíacos como indica el reglamento CE 41/2009