Abrimos la calabaza, desechamos los extremos y le quitamos las semillas.
Yo troceé la calabaza, en varios trozos, pero no es necesario, si queréis podéis simplemente partirla por la mitad, también dependerá un poco del tamaño y del tipo de calabaza que uséis.
Colocamos la calabaza sobre una bandeja de horno con papel de hornear.
Horneamos durante unos 45 ó 50 minutos o hasta que esté tierna.
Sacamos del horno y la dejamos enfriar un poco.
Le quitamos la piel y echamos la carne de la calabaza en un procesador de alimentos o batidora.
Batimos hasta obtener una consistencia de puré o pasta.
Guardamos en la nevera en un recipiente hermético, mejor si es de vidrio.