3cucharadas de semillas de girasol crudas y sin sal
1cucharadita de canela en polvoopcional
Instrucciones
Mezclamos la mantequilla de cacahuete y el sirope de agave en un recipiente hasta que estén bien integrados. Podéis calentarlos en un cazo para que sea más fácil integrar la mezcla con el resto de ingredientes, pero no es necesario (nosotros no lo hacemos).
Echamos los dátiles sin hueso en un procesador de alimentos o batidora y batimos hasta obtener una pasta (se suele formar una bola).
Echamos el resto de ingredientes en un bol grande, añadimos los dátiles y la mezcla de mantequilla de cacahuete y agave y removemos con ayuda de una cuchara o de nuestras manos hasta obtener una masa uniforme.
Colocamos la masa en un recipiente cuadrado o rectangular con papel de horno y la prensamos para que se quede totalmente compacta con ayuda del papel de cocina y de nuestras manos o de algún objeto plano como un vaso.
Cubrimos la masa con el papel para hornear y la dejamos reposar en el congelador durante unos 20 minutos o hasta que esté firme.
Troceamos la masa en barritas cuadradas o rectangulares (a nosotros nos salieron 8).
Podemos conservarlas en un recipiente hermético en la nevera durante una semana.
En vez de sirope de agave se puede utilizar cualquier otro endulzante líquido.
También se pueden usar otro tipo de dátiles como los Deglet Nour, pero en ese caso es mejor dejarlos un rato en remojo en agua caliente para que se ablanden un poco.
Usad los frutos secos y semillas que queráis (crudos o tostados). Podéis eliminar el mango o usar otra fruta seca, pero los dátiles son necesarios en esta receta.
Si utilizáis copos de avena con un contenido en gluten menor de 20 ppm ó 20 mg/kg, será una receta apta para celíacos como indica el reglamento CE 41/2009. De todas formas, las personas con sensibilidad intensa al gluten pueden presentar síntomas por debajo de las 20 ppm, así que deberían tener en cuenta su nivel de tolerancia.