Para hacer esta receta lo ideal es usar una batidora potente, aunque también se puede hacer con un procesador de alimentos. Lo malo del procesador es que vas a necesitar más tiempo (unos 8-10 minutos, aunque ésto puede variar en función de la potencia) y la textura que queda con la batidora es más suave y tiene menos grumos.
Si no quieres hacer tanta manteca tienes que tener cuidado de no echar muy poca cantidad de coco porque entonces la batidora o el procesador no podrá batirlo bien. Lo ideal es echar al menos 2 tazas (180 g).
Echa el coco rallado en el vaso de la batidora (o en el procesador de alimentos) y bate hasta obtener una consistencia de crema (similar a la mantequilla de cacahuete o de almendras). Suele tardar 1 ó 2 minutos y es probable que tengas que parar la máquina y remover el coco porque se atascará. A mi me gusta poner la batidora a una potencia alta o a máxima potencia, pero es cuestión de gustos.
Puedes guardarla en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante al menos 2 semanas. La manteca tiende a endurecerse y a veces a separarse en dos capas (una sólida y otra aceitosa), en ese caso puedes removerla o calentar un poco el tarro (debajo del grifo con agua caliente, al baño maría o en el micro). Si vas a servirla sobre comida caliente se derretirá con el calor.
La manteca de coco queda muy rica untada sobre pan, puedes añadirla a tus smoothies o gachas de avena, también está deliciosa sobre batata o calabaza asada o en general se puede utilizar para cualquier receta en la que se usen mantequillas o cremas de frutos secos (como la mantequilla de cacahuete o la de almendras), o incluso mantequilla o margarina.
Notas
Si no tienes una batidora o procesador de alimentos potente, puedes añadir un poquito de aceite de coco derretido para que el coco se bata bien.