Cuece las patatas en una olla con agua hirviendo hasta que estén tiernas. Cuela y reserva.
Mientras, echa el aceite en una olla y cuando esté caliente añade la cebolla. Cocina a fuego medio-alto hasta que empiece a dorarse, removiendo de vez en cuando.
Añade el ajo y el jengibre, remueve y cocina durante 1 ó 2 minutos más o hasta que el ajo empiece a dorarse.
Echa las especias (curry, azúcar, comino, sal, pimienta y cayena), la leche de coco y los tomates, remueve y cocina a fuego medio-alto durante unos 15 minutos.
Retira del fuego y bate con una batidora de mano para una textura más cremosa. Este paso es opcional.
Añade los garbanzos y las patatas y cocina unos 5 minutos más.
Sirve inmediatamente (yo le eché un poco de cilantro troceado por encima) o guarda las sobras en la nevera durante unos 5-7 días.
Notas
También puedes usar batatas en vez de patatas.
Añade las verduras, especias y hierbas que prefieras. Si no tienes alguna, puedes eliminarla o sustituirla por otra.
La leche de coco se podría reemplazar por otra leche vegetal sin endulzar, aunque puede que no te quede tan cremoso.
Los tomates pueden ser tomates frescos, aunque en ese caso es posible que necesites añadir un poquito de agua si se queda muy seco.
En vez de garbanzos puedes usar cualquier legumbre.
Si te apetece otro tipo de textura, también puedes añadirle tofu.