Echa el trigo sarraceno en un bol o recipiente y añade abundante agua. Cúbrelo con un paño y deja reposar durante al menos 6 horas.
Cuela y lava los granos de trigo sarraceno y échalos en un procesador de alimentos junto con el agua (1 taza ó 250 ml). Bate hasta que estén bien integrados. Si no tienes procesador de alimentos puedes usar una batidora de mano o de vaso, pero no batas demasiado.
Echa la mezcla en un bol y déjalo reposar a temperatura ambiente cubierto con un paño durante al menos 12 horas. La masa tiene que aumentar de tamaño y se vuelve más densa, tiene una consistencia similar a una mousse y huele fuerte.
Pasadas las 12 horas precalienta el horno a 180ºC o 350ºF.
Añade la sal y las semillas de girasol enteras y remueve con ayuda de una cuchara hasta que se integren perfectamente.
Echa la masa en un molde rectangular forrado con papel de horno.
Hornea durante 1 hora y 15 minutos o hasta que el pan se dore.
Sácalo del horno y del molde, pero sin retirar el papel de horno. Déjalo reposar al menos 30 minutos antes de quitarle el papel y de trocearlo.
Cúbrelo y guárdalo en la nevera por unos 4-5 días o en el congelador durante un máximo de 6 meses. Puedes descongelarlo directamente en la tostadora.
Notas
El pan está pensado para hacerse con trigo sarraceno en grano y no se puede sustituir por harina de trigo sarraceno o por otras harinas.
Utiliza las semillas que quieras.
También puedes añadir otros ingredientes como tomates secos, frutos secos o hierbas.
Si el pan no te sale, es posible que no haya fermentado bien. Prueba a dejarlo 24 horas o en un sitio más cálido. Otra opción es que necesite más tiempo de horneado.