Echa el aceite en una olla o cazo y cuando esté caliente añade la harina. Remueve con unas varillas y cocina a fuego medio durante 1 ó 2 minutos o hasta que empiece a dorarse.
Añade las especias (ajo en polvo, cebolla en polvo, romero, tomillo y pimienta) y vuelve a remover.
Echa el tamari o salsa de soja y remueve.
Añade el caldo de verduras y la leche poco a poco mientras remueves con las varillas para que no se formen grumos.
Cocina a fuego medio durante unos 5 minutos o hasta que espese, removiendo frecuentemente.
Sirve inmediatamente con platos como puré de patatas vegano o pastel de carne vegano. Puedes guardar las sobras en un recipiente hermético en la nevera durante unos 3 ó 4 días o en el congelador durante 3 ó 4 meses. Para recalentar la salsa gravy sólo tienes que usar un cazo u olla y cocinarla a fuego medio-bajo, removiendo frecuentemente con unas varillas para que no se formen grumos. Si te queda muy espesa, prueba a echar un poco más de caldo y/o leche.
Notas
He mejorado la receta y la original llevaba sólo 1 y ½ tazas de caldo, ½ taza de leche, 1 cucharada de tamari o salsa de soja y ⅛ de cucharadita de pimienta negra molida, en el caso de que prefieras la versión anterior.
Hay recetas que usan maicena u otros almidones, pero yo personalmente prefiero utilizar harina integral porque está menos procesada.
Si no puedes tomar gluten, puedes usar cualquier harina sin gluten. Yo he probado la receta usando harina de arroz integral y queda muy bien.
Si no puedes tomar soja, usa otra leche vegetal que no sea de soja y sustituye el tamari o salsa de soja por sal al gusto.
Si no quieres usar aceite, puedes sustituirlo por agua o caldo de verduras o echar directamente todos los ingredientes en el cazo u olla, mezclarlos y cocinarlos hasta que espese.
Si te gusta la salsa gravy más espesa, añade menos líquido y si te gusta más líquida, añade más.
Puedes usar las hierbas secas y especias que quieras.
Si quieres que tu salsa tenga un color más oscuro, prueba a utilizar salsa de soja oscura.